La situación
Si trabajas en una fábrica y tienes contacto con los responsables de operar y supervisar los procesos productivos habrás notado que muchas veces se presentan las siguientes situaciones:
- No todas las personas comprenden exactamente lo que ocurre en los procesos que tienen en sus manos.
- A la hora de comunicar cambios y dar o recibir instrucciones no todos manejan la terminología técnica necesaria para hacerlo de manera adecuada.
- Cuando se presentan problemas, no siempre se cuenta con modelos teóricos para interpretar lo que ocurre y buscar una solución de forma rápida y efectiva, sin recurrir al tradicional método de prueba y error.
Lo descrito es una situación muy común en la industria, donde operadores y supervisores suelen ser personas con mucha experiencia en su trabajo, que aprendieron con la ayuda de sus pares y a base de observación y repetición. Esta forma de aprendizaje funciona muy bien la mayor parte de las veces. Sin embargo, cuando ocurren cambios o surgen problemas nuevos, que es algo esperable en una fábrica, no siempre da los mejores resultados.
La oportunidad
En estas situaciones se requiere una comunicación fluida entre todos los que intervienen en los procesos, para lo cual es necesario que manejen un lenguaje común y específico del tema que están tratando. Además, es recomendable que cuenten con herramientas matemáticas que les permitan modelar la situación y así ensayar en un papel o mentalmente distintos escenarios y soluciones posibles, antes de llevarlos a la práctica.
Contar con conceptos clave y modelos matemáticos básicos para entender los procesos, no sólo brinda mayor seguridad a las personas, sino que permite una mejor adaptación a los cambios y un trabajo en equipo más coordinado. Si la experiencia es buena, la experiencia con conocimiento es mucho mejor.
Comprender la necesidad y ventajas de contar con personas bien formadas técnicamente es solo un primer paso en el camino de la mejora a través del conocimiento. El siguiente paso es diseñar una estrategia de enseñanza-aprendizaje considerando el objetivo a lograr y las dificultades que se deben vencer.
El objetivo
La adquisición de conocimientos técnicos por sí misma no puede ser un objetivo de esta estrategia.
Es fundamental tener claro cuáles son los problemas que se quieren resolver o las mejoras que se pueden lograr con esos conocimientos. Esto permitirá una buena selección de los temas a enseñar.
Es necesario además dejar bien en claro la relación entre el conocimiento y su utilidad, tanto para la persona que decidirá sobre los recursos para el entrenamiento (el interesado) como para los que serán los receptores del mismo (los destinatarios). Esta es una de las principales diferencias entre la formación académica en una escuela o universidad y el aprendizaje en la industria. En el ámbito académico se emplean mucho las generalidades y abstracciones, por su amplia aplicación, debido a que el conocimiento debe poder aplicarse a múltiples situaciones. En la industria se requiere ser específicos y concretos (prácticos), dejando siempre en evidencia la relación costo-beneficio de lo que se quiere transmitir.
Las dificultades
Al diseñar la estrategia de capacitación, para que resulte bien adaptada a la situación, se debe tener en cuenta lo siguiente:
- Heterogeneidad de las personas a formar, en cuanto a sus conocimientos previos, edad y ritmo de aprendizaje. Pueden encontrarse personas que no finalizaron la escolaridad mínima obligatoria y otras con un título técnico o universitario parcial o completo, aprendices y personas de muchos años de antigüedad.
- Deshabituación a prestar atención por largos periodos de tiempo como en una escuela o universidad. La capacidad de atención si no se practica se va perdiendo con el tiempo.
- Las personas que trabajan por lo general tienen responsabilidades familiares y laborales cuya prioridad es mayor que cualquier curso que se les presente. No siempre están lo suficientemente descansadas como para resistir una clase normal como cualquier estudiante. Por esta razón el dinamismo debe ser una característica fundamental para cualquier tipo de capacitación que se diseñe.
- Necesidad de una motivación relacionada con su trabajo. A diferencia de la educación formal, donde pasar un examen u obtener un título pueden ser razón suficiente para motivar el aprendizaje, en la industria no se cuenta con esos incentivos y es necesario pensar en otros, que pueden ir desde la oportunidad de ser mejor en el trabajo, cuando el compromiso con la empresa es grande, hasta la posibilidad de una promoción en el futuro, si existe un plan de carrera al que se pueda vincular la capacitación.
- Escasez de tiempo, ya que por lo general un entrenamiento de este tipo debe realizarse en un horario distinto al del trabajo, e implica resignar horas de otras actividades, lo que puede hasta tener un impacto negativo en la predisposición de la persona a participar.
- Poca oferta de formadores que tengan tanto experiencia en la industria como buenas aptitudes como docentes. Recordemos que un entrenamiento técnico no se limita a la transmisión de conocimiento del que enseña al que aprende, sino que se busca lograr un cambio en la persona, que le permita luego tomar acciones con conocimiento. Un buen capacitador además deberá contemplar todas las particularidades de la formación en la industria.
Estas dificultades tienen soluciones que se ajustan a cada caso particular. Sólo a modo de ejemplos podemos citar: evaluaciones previas para armar grupos más homogéneos, diseño de clases dinámicas y con ejemplos de aplicación práctica, uso de herramientas virtuales cuando sea posible en combinación con clases presenciales (para un mejor aprovechamiento del tiempo), estructurar un plan de incentivos a la formación, búsqueda de profesionales con experiencia en la industria y vocación docente, etc.
Un detalle no menor
Hay otra característica de suma importancia que diferencia a la formación en la industria de la académica, y lamentablemente muy a menudo es ignorada tanto por capacitadores como por los responsables de los planes de capacitación. En una clase o curso de una escuela o universidad, es esperable que el alumno, luego de la clase, tenga una o varias instancias de repaso o estudio de los temas vistos, lo que contribuye a fijar de alguna manera el aprendizaje. Inclusive, en muchos casos se prevén prácticas con el mismo fin. Sin embargo, son pocos los programas de formación en la industria que contemplan una estrategia para fijar los conocimientos, ya sea por repetición, aplicación, práctica o repaso luego de un determinado tiempo. No se debe entender la enseñanza solo como transmisión de contenidos, ni el aprendizaje como la comprensión de un tema. Si no se contemplan actividades que ayuden a fijar el conocimiento, se estará invirtiendo tiempo y esfuerzo construyendo castillos en la arena que se perderán con la marea del tiempo.
La solución
En síntesis, una vez que nos damos cuenta de la necesidad (por lo que se pierde y las ventajas (por lo que se puede ganar) de contar con colaboradores con conocimientos adecuados, el siguiente paso es diseñar y aplicar una estrategia de capacitación que contemple lo siguiente:
- No es lo mismo dar clases en una escuela o una universidad que en la industria.
- Los objetivos deben ser muy claros para todos los intervinientes (capacitadores, capacitados, y para quien solventa la capacitación).
- Los destinatarios muy probablemente serán una población heterogénea.
- La motivación para aprender debe ser clara y conocida por todos.
- El tiempo es el recurso más valioso.
- Las clases deben ser dinámicas y no extensas.
- Es necesario contemplar las actividades para fijar el conocimiento dentro de las instancias de capacitación, y no esperar que se realicen fuera de ella.
Aprender y enseñar en la industria no parece ser algo fácil, teniendo en cuenta también que siempre hay otros asuntos de carácter urgente que reclaman la atención. Pero si no le dedicamos a la formación y entrenamiento el interés y los recursos que requieren, nunca podremos subirnos al tren de la mejora continua en el que toda industria hoy necesita moverse si no quiere perecer.

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